martes 17 de noviembre de 2009



La humedad de tu cuerpo
es el tren descarrilado
en el que viajo sin luces
ni señales de retorno

No temo al exausto
grito del pasado,
ni a la sombra
de un tic - tac desalmado

La palabra entumecida
se disfraza de susurro
y se abriga en tus desvíos.

En un segundo refulgente
me desprendo de lo dicho,
me disipo en en silencio
y vuelvo a respirar
de tu aire de lavanda,
en tu pulso sin medida
y hasta tus ensueños
de estación.




martes 3 de noviembre de 2009

Vino navegado

Que la vida hierva
hasta un rojo intenso
entre tu aroma, mis caricias y
aquella risa compartida
que maulla en mi memoria.

Mil rodajas de tu anhelo
que abandona su naranjo
y se funde con el cielo
cuando se anuncia tormenta.

Ahora nutre al torbellino,
una secuencia maderera:
La corteza de tu alma
y de mis sueños, cada beta.

El frío es inmolado,
mientras endulzamos toda duda,
y es un mito cada herida
si lamemos el azucar.

Los cristales se derriten
y tu nombre ya es de almibar
que se esparce por mis huesos
y me quema dulcemente.

Fulgor de aguacero

Me ilumina tu nombre
como señal de aguacero
en época de humedades
extintas,
en la inminente reducción
del intervalo de nuestros mundos,
en el silencio de dos miradas
sostenidas por un efímero trance
de sensaciones reservadas.

Presiento tu piel
desde esta asimetría de escena
y aguardo por la epifanía de un beso.

sábado 8 de agosto de 2009



De improviso, tus alas
se extendieron húmedas
sobre el cesped de la duda.
En ínfimas gotas esparciste
una mezcla de alma y lodo
como el sabor de tu saliva.
Me llevas de la mano
por un laberinto botánico
de paredes inflamadas
en materia onírica.

jueves 16 de abril de 2009

Yo soy en tí y tú en mí.
Desde el tiempo de animal
al gemido de la estrella.
Somos la lluvia torrencial
que desnuda al mundo
que nos mira.
Tú en mí y yo en tí,
un Saraband engendro
que trasciende lo efímero.
Un compás de infinito.

viernes 27 de febrero de 2009

Neon Heart



Tu risa es la luz de neón
que encandila al batallón de guerra
que quiere fusilarme.
Quiero revolcarme en la luminaria
que celebra un abismo en tus ojos,
iniciar un galope aéreo sobre el Halley
y maullar de octava en octava
hasta desmentir al trémolo amoroso
al que todos rinden culto.
A esta hora de la vida
se me antoja un receso de pautas,
y una estrategia por un alma en blanco.
Y ya ves, nadie ha escrito lo suficiente
sobre sensibilidad.

lunes 9 de febrero de 2009

Satán en una cajita

Me hablas de tus viajes
donde el viento marino
es inyectado por el sol,
y tu ventana se desplaza
por el horizonte.

Tus ojos radioactivos
no quieren dejarme ver.
Puedo oír a la locomotora
en la que crees andar
(se ríe de la línea).


Puedo ver tu dulce infierno
y se que no eres satán;
satán es el que se ríe
y tú no paras de llorar.

Eres dueño de las brazas
que arden sobre un fósforo.
Quiero encender mis cigarrillos
con tu soberbia tostada.

No hay alma pecadora
quemándose a tu alrededor,
sólo el silencio que permite
la intermitencia del ruido blanco
de tu emoción.

A veces lo vulnerable
pretende ser amenanzante y cruel.
¿Podrías jugar por siempre?.